Los histéricos son esmerilados.

La nuestra es una comunidad de secretos revelados. Un secreto se cambia por otro secreto, carteras transparentes, carcasas de computadoras que muestran interiores. Confesiones psicoanalíticas y religiosas, intercambio de confidencias entre amigos, por todos lados la gente quiere deshacerse de la intimidad.
Y el intercambio de intimidades es la contraseña de acceso a la comunidad. Y aquí nuevamente los histéricos/as se mantienen al margen.
Los histéricos/as son opacos o esmerilados. Es imposible que intercambien intimidades, pues no tienen profundidad, todo su secreto está en la superficialidad, en la piel, o en una videollamada por celular, la piel a la vista y no al tacto, te doy todo, si, pero hasta acá. Hasta donde no me podes tocar.
La epidermis de los histéricos/as refracta las ondas del capitalismo afectivo y su ética de la transparencia.

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